La Voz de Pinares

Opinión


PAGAR HASTA POR RESPIRAR


Nos rascaremos el bolsillo por la sanidad y cotizaremos por la educación. Pagaremos el pato, tal y como hemos hecho siempre, antes de ver cómo se arroja por un descomunal sumidero gran parte de los avances del llamado estado del bienestar que pasarán a ser graciales, dejados en brazos de la repugnante caridad.

Pagaremos más y cobraremos menos. Lo haremos antes que después. Con unos y con otros. Cualquiera que sea manejará los hilos con impunidad y total tranquilidad porque nos dejaremos meter mano y hacer. Rescataremos una forma de nueva autarquía, la que impulsamos día a día con nuestra abulia y con nuestra sangrante falta de memoria.

No es raro. Los desmemoriados somos legión mientras que en el mundo apenas hay censadas media docena de personas 'tocadas' por un síndrome conocido como hipermnesia; una prodigiosa capacidad para poder recordar hasta el más mínimo de los detalles.

Según he podido leer, las pruebas realizadas a los afectados por este exceso de memoria demuestran que éstos son capaces de recordar hasta el detalle más insignificante al ser preguntados por una fecha concreta o al enseñarles una fotografía de cuando eran pequeños.

Tanto es así que si le se le preguntase por una fecha concreta de hace un cuarto de siglo, el hipermnesico sería capaz de decir cómo iba vestido, que desayunó, que estudió ese día en el colegio, los hechos históricos ocurridos, qué programas vio por la televisión o cuál era el nº 1 de los éxitos musicales, entre otras muchas cosas.

Algo vedado al resto que parece que hemos olvidado que un día fuimos al colegio gratis y tuvimos atención médica universal. Ahora recordamos, como dramas, que en las carreteras no se puede pasar de los 110 kilómetros por hora y que en los bares no se puede fumar. Como si ahí -en el lugar común de conversación y queja- se encerrase el sentido de la vida y no dos regulaciones que pronto se olvidará que un día fueron polémicas.

Pagaremos por ir al médico y porque nuestros niños vayan al cole. Y, si se pudiera, por respirar...

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