La Voz de Pinares

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El descenso del turismo moviliza a los empresarios a buscar alternativas


Los veraneantes de Pinares han cambiado sus hábitos. El turismo familiar que ocupaba la zona durante largas temporadas sólo se queda los fines de semana. Las empresas pinariegas dedicadas al alojamiento revelan que las costumbres de los visitantes están variando, en la mayoría de los casos debido a la crisis económica; aseguran los empresarios que el clima también influye en la llegada de turismo. Dicen los propietarios de los establecimientos que el verano, en general, ha sido flojo, si bien los resultados finales no serán muy diferentes del verano pasado; una buena noticia en los tiempos que corren.


Aunque los resultados no son idénticos, los hoteles de la comarca, tanto en Burgos como en Soria, coinciden en la modificación de conducta del turismo: “Lo que llevamos de agosto muy bien, al cien por cien, pero el mes de julio y la primera semana de agosto ha sido muy flojo y las estancias muy cortas, de fin de semana”, comenta Miguel Ángel Teresa, propietario del hotel restaurante La Barrosa de Abejar. “El verano está yendo muy mal. En agosto sólo hemos llenado dos días, en el puente del día 15, y el resto del mes como mucho llegamos al 60 por cien de ocupación. Hace dos años lo teníamos lleno todo el mes. Está siendo el año más duro desde que estoy aquí, hace ya 30 años”, se lamenta Carlos García, del hotel salense Benlloch.

El descenso de ocupación ha sido generalizado en Pinares, aunque las cifras varían según el tipo de alojamiento. Las casas rurales y los camping trabajan ahora mejor que los hoteles, pero no se salvan de la merma. En los aledaños de la playa Pita, enclave al que acuden multitud de visitantes por estas fechas, se encuentran los campings Urbión y Cobijo.

Diego Peña, del Urbión, recuerda que es el primer año que regentan el recinto y “ha habido poca gente para la capacidad que tenemos, de 2.000 personas, pero en agosto hemos estado casi a la mitad de la ocupación. Y los bungalows han estado ocupados todo el mes”. Es otro de los cambios en los hábitos de los veraneantes: gustan de salir con lo mínimo. “Como las habitaciones y las cabañas las teníamos ocupadas, nos han llegado a preguntar si teníamos tiendas de campaña ya montadas para alquilar”, comenta David de Pedro, alcalde de Quintanar de la Sierra. El Ayuntamiento quintanaro ha iniciado su andadura en la gestión del camping Arlanza y su balance es “bueno. No tenemos referente para comparar pero hemos tenido mucho turismo de fin de semana (hasta 700 personas) mientras que de lunes a jueves eran entre 150 y 200”.

Jesús María Sánchez, de El Cobijo lleva muchos años en el sector y dice que ha sido un verano aceptable. “Nuestras previsiones eran más pesimistas pero al final no habrá mucha variación respecto al año pasado. Eso sí, es el único año que no he colgado el cartel de completo ningún mes. Los primeros fines de semana de agosto hemos llegado al 95 por cien de ocupación, pero ni en el puente del quince hemos llenado, pero fue por el frío de esos días”. En la casa rural La Estación de Rabanera los movimientos de la economía no afectan a su trabajo: “nunca hemos trabajado a tope y no hemos notado la crisis. Quizás agosto ha sido más tranquilo de lo habitual pero julio como siempre. Para nosotros, la mejor época es primavera y otoño. Seguimos funcionando mejor los fines de semana y en verano hay algo entre semana, pero poco”, explica Daniel García.

Sin embargo, la ocupación sigue manteniéndose, a pesar de los descensos, cosa que no ocurre con el consumo en bares y restaurantes. En la Casa Rural Fuenlamora, en La Revilla, comentan que en cuanto a alojamientos bien, pero el restaurante “ha ido bastante flojo, se nota la crisis. La sidrería ha ido a medias pero el bar mal, hay menos gente y gastan menos. El año pasado trabajamos mucho más con el restaurante”.

En el sector de la restauración acusan el descenso de comensales y del consumo. En el restaurante El Maño, de Navaleno, subrayan que el mes de julio ha sido muy flojo aunque “agosto bien, porque vienen los del pueblo. Se ha notado que hay menos gente y que gasta menos, mucho menú y nada de carta”. Jaime Martínez, del restaurante de Quintanarejo El Balcón del Brezal, coincide con el resto de empresarios pinariegos: el fin de semana se ha trabajado bien y entre semana ha sido flojo. En lugares como el restaurante del camping de Quintanar resumen el cambio de hábitos del turismo de la comarca diciendo que “no hay continuidad. El fin de semana se trabaja, entre semana no. Y se piden la mitad de solomillos y el doble de pizzas y raciones económicas”.

Nuevas propuestas. Este descenso de ingresos hace que los empresarios se movilicen y encuentren nuevos reclamos para atraer a la clientes y aumentar, en la medida de lo posible, el consumo en sus locales. En Quintanarejo se plantean poner una cámara a tiempo real para que las personas puedan ver el tiempo que hace, ya que “a nosotros nos afecta mucho el clima. Si dicen que va a hacer malo la gente no viene”.

Otros incluyen en sus cartas la comida rápida (y barata) como las pizzas, hamburguesa y patatas, como es el caso del restaurante del camping de Quintanar y de camping El Cobijo, este último, además, apuesta por el riesgo y el día 15 de agosto hizo una pella valenciana gigante que vendió como plato principal de un menú a 10 euros. “Al final salió bien pero podía haber salido mal. Hay que arriesgar”, asevera Jesús María Sánchez. La mayoría apuesta por los menús a precio cerrado. “Hemos trabajado muy bien con el menú de 25 y 30 euros”, dice Ángel , del restaurante Los 7 Infantes de Salas.

Ampliar la oferta de actividades y servicios es otra de las iniciativas que los empresarios de Pinares han puesto en marcha en el sector de los alojamientos: la animación infantil, encuestas para saber la satisfacción y las propuestas de los clientes, zona Wi-Fi (camping Arlanza); excursiones micológicas, excursiones a la berrea, parques de aventuras y demás (camping Urbión); ‘fat food’... La imaginación y el esfuerzo se han puesto al servicio de la supervivencia empresarial del sector turístico de la comarca.

La unión fortalece. Pero el movimiento más importante que han realizado es el del asociacionismo. Sendas asociaciones han surgido en Pinares con un claro objetivo: impulsar el turismo en la comarca. La Asociación de Turismo Pinares Arlanza Neila y el Centro de Iniciativas y Turismo ‘TurismoUrbión’.

Ésta última está presidida por Chusja Andrés, quien adelanta que “las acciones que vamos a realizar están enfocadas a que tengan resonancia, aunque que contemos con pocos recursos. Hacer una presentación paralela a Fitur en Madrid, una excursión por la comarca con los 27 restauradores con estrella Michelín que vienen a Soria, organizar un concurso de ideas para encontrar la forma de fomentar el turismo de invierno (de enero a Semana Santa), organizar eventos gastronómico significativos de la zona...” El balance de la asociación no oculta el significativo descenso de visitantes, sobre todo antes y después de agosto. Esta entidad volverá a reunirse el día 27 de septiembre.

Javier Díaz es el vicepresidente de la Asociación de Turismo Pinares Arlanza Neila e informa que el trabajo está un poco parado pero “a finales de septiembre volveremos a reunirnos para continuar con el proyecto de hacer un plano turístico de la zona. En general, cada uno aporta su opinión sobre cómo y qué hacer: hay quien habla de un museo en Quintanar, una ‘gymkhana’ entre los clientes de todos los alojamientos, etc. La idea es generar lugares y actividades que atraigan a la gente. Otra de nuestras premisas es colaborar con el resto de asociaciones de la comarca”. Díez ultima con el balance veraniego: a esta zona el descenso de visitas supondrá en torno al 30 o al 40 por ciento”.

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